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◖––•(-•·!¦[·【Hɪsᴛ ᴏʀɪᴀ】·]¦!·•-)•––◗
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...
Qué está viendo...
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...Oscuridad.
...
Son ojos cerrados. Tiene los ojos cerrados. Y no los abrirá hasta pasado un tiempo. Pero sí llora.
Una nueva "criatura" acaba de nacer. ¿Su ubicación? Siberia, cerca de la ciudad de Magadan. En las entrañas de uno de los laboratorios secretos más sofisticados y codiciosos del gobierno ruso. ¿Por qué un bebé está naciendo entre esas frías paredes?
El bebé llora y llora.
...Las películas, el cine, internet y el ocio en general, tienen el tema de los alienígenas a la orden del día. En la actualidad parecía más un chiste que un miedo real. Fuera aparte de algún que otro socialmente denominado "loco" o "friki". Pero lo cierto, es que varios gobiernos del mundo no descartan la posibilidad de estar solos en el universo. De hecho las más recientes investigaciones afirman que no se puede descartar la posibilidad... Que nos faltan años luz por descubrir.
Uno de los gobiernos mundiales que más se mueve por una causa que se enfoca en la defensa contra posibles fuerzas alienígenas, es... cómo no, el gobierno ruso. A diferencia de muchos otros países, este se vuelca en la investigación espacial, más concretamente en la defensa contra lo desconocido... La prueba de todo esto es esta niña.
Ah, cuánto llora.
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Esta niña no necesitó los seis años que ya tenía viviendo en aquel frío, cuadriculado y deprimente lugar... Para darse cuenta de que ahí no se podía vivir.
Mas los tubos de ensayo, las inyecciones, los hombres de bata blanca con sus libretas de apuntes... Todos la necesitaban. Era importante allí, sí, era importante. Y ella no se daba cuenta mientras miraba con carita de incomprensión a todos esos científicos que la rodeaban, todos aquellos que tomaban nota en base a los comportamientos y reacciones de "la sujeto", mientras ella se mantenía en la esquina de aquella sala de experimentación hecha de metal, abrazando su osito panda de peluche en cuya frente yacía una ᴇsᴛʀᴇʟʟᴀ ɴᴇɢʀᴀ.
Ese peluche fue un regalo del único científico que fue cercano con ella y que le trataba como a una niña y no un objeto, desde hace... tres años, más o menos. Lo llamaban Gibson. Este se dio cuenta, frente a todos, que esa niña si no recibía aunque fuera un poco de cariño, moriría antes de los diez años. El Gobierno no podía permitir eso. De ahí que le dieran... un simple peluche como familia.
Pero cómo amaba ese peluche.
...Aunque era Gibson el que quería ser la familia de aquella niña. Pero muy a su pesar, los superiores no se lo permitían.
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❝¡No! ¡Déjame!❞
La sujeto cada vez se expresaba a mayor nivel verbalmente. Estaba dando rienda suelta a su imaginación. El elenco de científicos encargados de ᴘᴜʟɪʀ ᴇsᴇ ɴᴜᴇᴠᴏ ᴀʀᴍᴀ para el mundo moderno, no lo podía permitir. Es por eso que debían sᴇᴅᴀʀ todo aquel indicio de emociones.
❝¡No quiero!❞
«Compórtate, por favor, prototipo BRS...» Pero no había manera de hablar con ella como a una persona civilizada. No atendía a razones. No era humana, sino un monstruo o una máquina. O así fue como se la trató siempre en aquel gran laboratorio secreto. No era "ella", sino "eso".
El objetivo no era criar a una niña. Era perfeccionar un arma viviente. ¿Qué necesidad había de darle más? Para lo único que debían tener precaución, era que no intentara quitarse la vida... Que no desarrollara actitudes suicidas por tan penosa existencia.
❝¡NOOOOOOOO!❞
Pero parecía que ella no estaba dispuesta a suicidarse ni a ceder. No, no estaba dispuesta a rendirse. Estaba dispuesta a negarse a los malos tratos de aquellos hombres de bata blanca... Tenía sentido común. Sabía lo que era el daño. Sabía que no le gustaba. Por más que ellos lo intentaran... No lograrían cambiar eso de ella, no podrían conseguir de ella a la máquina de matar que pretendían... Se aferraba con demasiada fiereza a la vida.
Y ahí fue cuando pasó.
*BOOOOOOOOOOOOOOOM*
«¡AAAAAAAAAAGH--K--...!»
...Hubo una explosión en esa sala de metal.
La chica empuñaba... Un arma. Un inmenso cañón de metal negro. ¿Y el científico? El científico impactó contra la pared de la otra esquina de la sala al recibir ese tremendo disparo explosivo. La mitad de su torso se desintegró, calcinado por esa devastadora fuerza de destrucción.
Cómo lloraba la niña.
❝¡Dejadme en paz!❞
❝¡Estoy cansada!❞
❝¡QUIERO IRME CON GIBSON!❞
Varios hombres de Seguridad entraron a inmovilizarla.
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"El prototipo... El prototipo no recibe progreso."
Varios hombres trajeados estaban sentados alrededor de una mesa hecha con la mejor caoba en un importante edificio de un importante lugar. La bandera rusa estaba colgada en uno de los lados. Dicha mesa, la presidía un anciano.
"Pero señor... Al fin lo hemos conseguido. El prototipo ha desenvuelto su poder."
"No del todo... Y mira lo que ha hecho. Hemos perdido a uno de los hombres más brillantes. Esto es una locura."
"Siempre creí... Siempre creí que ese retoño que dejó aquella madre, nos daría la solución a todos nuestros miedos."
"Es cierto que el prototipo es demasiado peligroso. Pero tampoco podemos rechazar su incondicional fuerza así como así. Pensad... Pensad en una posible invasión."
Todos callaron.
"¿Qué esperanza nos quedaría ante una tecnología mil veces mayor que la nuestra?"
Seguían callados. El silencio era incómodo.
"...Esta última arma... Debe ser nuestra esperanza para un futuro así."
"¡Pero señor! Ya apenas podemos retenerla ahí dentro."
"¡Es como una puta niña, maldita sea! ¡Llorará y se calmará con una bofetada, como cualquier otra criatura! Solo hay que controlar su fuerza. En todo lo demás, es tan débil como una mocosa más. Por ahora."
No le faltaba razón.
"..."
"..."
"..."
El debate seguía. Hablaban y hablaban, debatían y debatían, sobre ese retoño de esperanza que un día dejó ᴇsᴇ "ᴀ́ɴɢᴇʟ" en un lugar cercano a la ciudad de Magadan. Una chica con un ADN peculiar, que debidamente tratado como si de una planta medicinal se tratara, podía llegar a ser un Arma Viviente con un poder nunca antes visto. Era cierto que, aparte de eso, tan solo era una humana normal... Pero la esencia radicaba en ᴇsᴇ ᴀʀᴍᴀ ᴅᴇ ғᴜᴇɢᴏ. En el poder que tenían. Ya lo vieron una vez en la madre... La cual desapareció y ahora queda en paradero desconocido, en busca y captura por la policía secreta rusa. ¿Estaría muerta? Seguramente. La policía secreta era más corrupta que la común incluso.
La conclusión fue la siguiente.
«El proтoтιpo BRS deberá ser confinada a una cámara de contención por diez años. Su letargo nos dará más margen de tiempo para opinar. Además... Una vez salga, su estado cerebral será más maleable... Y su poder, mayor.»
Con ambición y ¿locura? Hablaba el presidente de la que antaño fue conocida como Unión Soviética.
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Jin Kirigiri esperaba nervioso en el interior de su despacho, inclinado en la silla de su escritorio.
Era la primera vez que esperaba la visita de un presidente extranjero.
A su lado, el fiel ojeador del sombrero, rubio y con una petaca cuyo contenido ya se estaba acabando... Estaba más serio que nunca. Y, así como su amigo y superior como director de la Academia Pico de Esperanza que era, estaba mirando fijamente aquella puerta que en cualquier momento se iba a abrir. A la espera.
Los helicópteros ya habían aterrizado en el exterior. Habían llegado. Una sarta de escoltas vestidos de negro, caminaban rodeando entre todos a un anciano. Y... Más allá de este escuadrón, proveniente del otro helicóptero, otro montón de escoltas rodeaban una figura que no podía ser vista conforme caminaba debido a su tamaño, que era menor que el de esos hombres.
*Toc. Toc. Toc*
La puerta sonó.
«Adelante», espetó Jin Kirigiri.
La puerta se abrió. Ese anciano... era tal como se le veía en las noticias. Y su voz sonaba como en la del teléfono. Fue directo al grano nada más entrar al lugar.
«El Gobierno Ruso agradece sobremanera el ofrecimiento de esta Academia para seguir con nuestro paso hasta un futuro mejor».
Cuando en realidad el pobre director fue coaccionado por todo el poder de ese gobierno.
«Antes de nada...» El presidente, que ya se aproximó algo más al escritorio, deslizó por el mismo una carpeta de color negro en cuyo interior se informaba sobre... «...Ahí está la ᴄʟᴀᴠᴇ para activar el arma. Nos ha costado diez largos años llegar a poder contar con esta baza para poder controlarla. El arma que otorgamos a la Hope's Peak Academy temporalmente, no pertenecerá al gobierno japonés, sino que recibirá un riguroso adiestramiento como prometimos en el contrato implícito en--»
"No le llame arma."
Todas las miradas fueron posadas en el rubio del sombrero. Este se encogió de hombros, adoptando a su vez una postura más cómoda estando de pie... Y, por fin, su sonrisa despreocupada y zorruna volvió.
"...Yare, yare~ ¿No dijisteis que lo que nos traíais era una estudiante nueva? Yo no la llamaría arma si se trata de una chica adolescente..."
"Koichi..."
«El prototipo BRS se trata de un arma con pies y manos. Tened mucho cuidado, tanto con ella... Como con vuestras palabras».
El rubio calló, borrando de su faz la sonrisa. Pese a que aquello ni mucho menos fue un acto de sumisión, así lo tomó.
"...Disculpe a mi empleado." Jin abrió la carpeta donde se hallaba la clave. "...La 'sujeto' entrará a la Academia Pico de Esperanza como Ultimate Weapon, aunque, como se prometió, su título será confidencial para no causar revuelo en el mundo."
«Muy bien», satisfecho, pues aquello fue lo acordado, el presidente sonrió y asintió. Finalmente dejaron paso a la muchacha.
Entró una figura femenina de largas coletas azabaches y unos intensos y brillantes ojos azules... Inexpresivos. ¿Lo habían logrado? ¿Habían cercenado sus emociones? Un científico se puso en contra de la lobotomía. Gibson. Y con claros estudios por su parte, convenció a toda la fuerza del gobierno y de ese laboratorio en que no les beneficiaba en lo absoluto para el objetivo.
No. Esa inexpresividad... Ahora formaba parte de su personalidad. Pasó años encerrada en una cámara de contención, adormecida a la fuerza. Su cuerpo se desarrolló medianamente bien gracias a los tratos de los científicos durante el proceso de mantenimiento de aquellos años... Pero su cerebro jamás se desarrolló como debía. Estaba extorsionada.
Aquella muchacha rozaba por poco la humanidad.
"............."
"¿Qué nombre tiene?"
«...»
"..."
No hubo respuesta.
"No me digas que..." Masculló el rubio, apretando los dientes.
«¿De verdad es necesario un nombre?»
Bien podría haber abierto ahí el rubio una nueva disputa. Pero el brazo de Jin fue ágil al posarlo en el pecho del profesor para detener su avance.
"...Estará bien bajo nuestro recaudo hasta que se gradúe, señor presidente."
Una reunión corta. Visita con mercancía, se deja la mercancía, se va el repartidor. Más o menos fue así. Debido a la tensión del momento.
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Esa muchacha recibió un nombre: Stella.
Se le fue concedido este bonito nombre gracias a que el director se dio cuenta de que esta chica de 16 años portaba un osito panda de peluche como si fuera una niña pequeña. Lo quería mucho, sí, pudo verlo. Y la estrella negra de la frente de este peluche, fue lo que le dio esa idea al hombre. "Te llamarás Stella".
Y parpadeó la chica, confusa. ❝...S...¿Stella?❞
"Vaya, sabes hablar" Dijo el rubio. "Algo de trabajo que nos ahorramos". No obstante, el director no le hizo mucho caso a este. Siguió dirigiéndose a la chica. "Sí, Stella. ¿Te gusta?"
Solo con darle un nombre, ya era como si le ofrecieran una nueva vida.
Durante aquella estadía en la clase 77-B, aprendió mucho. Demasiado, a decir verdad. De hecho, varios días no pudo ir a clase porque su imperfecta mente no podía soportar tantos estímulos nuevos, ya fueran positivos o negativos. Pero ella siguió. Le gustaba eso. Le gustaba la gente que pudo conocer en ese aula, pese a que fuera ella la mayoría del tiempo inexpresiva y por tanto poco dada a la comunicación social, terreno en el cual seguramente fuera la chica de 16 años más novata del mundo. Le gustaba su profesora. Era guapa, cálida, y le enseñaba todo con suma cautela y suma paciencia. Aprendió a leer y a escribir no en un tiempo récord, en realidad le costó bastante, pero sí que le ponía ganas. Las sumas, restas, multiplicaciones y divisiones, le resultaron bastante más fáciles. Era lógica pura, después de todo.
Todos llegaron a tratarla bastante bien, incluso la enana rubita después de unas cuantas trifulcas entre ambas. Aunque ninguno supiera de su Ultimate, no era rechazada por nadie dentro de ese aula. Sin duda, era una nueva vida para ella.
Por otro lado, los propios investigadores y científicos de la Hope's Peak Academy no pudieron ponerle un dedo a ella ni a su Ultimate debido al tratado con el Gobierno Ruso. Pero la razón por la que fue encomendada a esa prestigiosa academia casi a la fuerza, no era que aprendiese a convivir con los demás, que riera, que disfrutara. El contrato del Gobierno Ruso con la Hope's Peak Academy dictaba rigurosamente que aquella chica fue confinada a esos establecimientos para que se le fueran enseñadas varias artes de la lucha y la guerra; el uso de la espada y otras armas blancas, el uso de armas de fuego y perfeccionamiento de puntería en el tiro, aprender a manejar vehículos terrestres y aéreos de tecnología punta... Hasta que llegara a la maestría de todo aquello. Todo con el fin de pulir más aún esta arma viviente, de enseñarle las bases de lo que sería en el futuro, cuando el gobierno ruso supiera usar a la perfección ese arma que era ella. Y la defensa absoluta contra un posible apocalipsis, estaría en manos de la Madre Rusia. Era un plan idóneo para aquella gente, aunque el arma viviente siguiera siendo un caso oculto para todo el mundo.
Y el objetivo se estaba cumpliendo. Con el paso del tiempo, la chica se volvía inmensamente diestra en esas artes antes nombradas. Ni le gustaba ni le disgustaba; simplemente lo hacía. Simplemente seguía adelante con el incentivo de poder seguir disfrutando de la compañía de aquellas personas que conoció.
Hasta que...
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¿Qué es la desesperación?
La desesperación comienza con Enoshima Junko entrando en lugares donde no debería entrar de las instalaciones de la Hope's Peak Academy. La desesperación prosigue con Enoshima Junko extorsionando a profesorado y demás encargados de aquellas instalaciones para recaudar información. La desesperación sigue su curso desde que la Ultimate Despair ya ha conseguido una información de lo más valiosa en ese lugar: La carpeta negra con la que ᴀᴄᴛɪᴠᴀʀ ᴀ ʟᴀ Uʟᴛɪᴍᴀᴛᴇ Wᴇᴀᴘᴏɴ.
Sí. ¡Vaya! Resulta que esta muchachita pertenece a la clase 77-B. En la carpeta no sale el nombre "Stella". Pero los datos que le faltaban a la fashionista para conseguir saber la identidad de aquello que en los folios se llamaba "prototipo BRS", los pudo obtener en boca de la servicial Mikan Tsumiki, quien se molestó en fijarse en aquella de su propia clase que no tenía un Ultimate definido. En cuanto la enfermera le pudo decir a la de largas coletas azabaches las palabras «prototipo BRS», a esta le empezó a doler la cabeza horrores. Fue lo que necesitó Junko para llegar a una conclusión.
Ya la tenían.
La Ultimate Weapon era suya.
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¿Qué es la desesperación? Capítulo 2.
¡La desesperación es aquello que se siente al saber que NO ERES UNA MIERDA de humana! ¡La desesperación es saber que NO EXISTES PARA NADA MÁS QUE DESTRUIR Y MATAR! ¡La desesperación consiste en SER UNA CRIATURA ASQUEROSA QUE NI SIQUIERA DEBERÍA CONSIDERARSE UN ANIMAL! ¡Una criatura cuya existencia es tan triste, que debe DISPARAR Y DISPARAR para olvidarlo! ¡Un ser DESPRECIABLE que existe para ser usado! ¡Que aunque sienta vida en su interior esta es insignificante, pues lo verdaderamente importante es cómo las personas pueden usar esta herramienta para lo que les dé la gana! ¡¡SIN QUE IMPORTEN LOS SENTIMIENTOS, SIN QUE IMPORTEN LAS LÁGRIMAS, SIN QUE IMPORTE EL AMOR, SIN QUE IMPORTE EL VACÍO DE HUMANIDAD QUE EN ESTE OBJETO DESTRUCTIVO CON PIES Y CABEZA PERSISTE!!
¿¡No querían que fuera el Arma Definitiva, la Esperanza de la Humanidad frente a un Apocalipsis o Invasión Alienígena!?
¡Pues ya lo era! ¡Era el ARMA DEFINITIVA! ¡Destrucción, caos, disparos y devastación por aquí y por allá! Ella no es una humana... ¡Ella es un objeto, sí! ¡Es un arma! ¡No merece vivir, solo destruir y ser utilizada como un 'eso' y no un 'ella'!
Cuando el Arma Definitiva era activada, una fervorosa Llama Azul borbotaba de su ojo izquierdo, con una naturaleza única dado que por lo visto esta llama no quemaba ni la retina ni la piel de esa muchacha. Pero... Si eso era lo que relataba la carpeta negra, ¿por qué esa llama era de un color morado?
El color morado es aquel que sale al mezclar azul con rojo. Cuando fue desesperada junto al resto de sus compañeros de la Hope's Peak Academy, de su ojo izquierdo salió, para fusionarse con una Llama Azul, una Llama Roja fruto de esta nueva condición. Así, sus ocelos se tornaron morados... Así como esa llama que se mecía al viento como la bandera del caos. El morado; el color de la insanidad.
Sí, señor. Ese era un día más en el que la Ultimate Weapon se valdría de los propulsores que llevaba en su espalda para saltar de azotea en azotea en esa ciudad derruida, disparando con ese gran cañón negro llamado Rock Cannon hacia los edificios y todo aquel lugar donde viera un indicio de que estuviera habitado. Bam. Boom. Qué más daba la vida. Qué más daban las sonrisas. Qué más daba TODO. Aquella chica inexpresiva y sin emociones, que solo reía por no poder contener tanta desesperación, había nacido para eso. Había nacido para disparar, como se le había enseñado. Había nacido para deshacerse de sus enemigos, como se le había enseñado. Había nacido para seguir los comandos de un superior, como en ese momento estaba haciendo. Sí. Junto al resto de los Remanentes de la Desesperación, aquella Ultimate Despair llamada Stella seguía la estela de Enoshima Junko hacia un mundo caótico, hacia un mundo trágico, hacia un mundo... caótico... Hacia un mundo desesperado.
...
Todo eso que un día le hicieron prometer que protegería...
Esas vidas... Esos ʜᴜᴍᴀɴᴏs... Eran lo que ella debía salvaguardar del mal que viniera del exterior, ella debía ser la salvadora de todos si ese día que hasta entonces quedó en la ficción, llegara.
Y en lugar de eso,
ella misma era la ᴘᴇʀᴅɪᴄɪᴏ́ɴ y el ᴘᴇʟɪɢʀᴏ.
...
¿No es desesperante pelear contra tu propio y único motivo de existencia?
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◖(-•·!¦[·【Aᴅᴀᴘᴛᴀᴄɪᴏ́ɴ ᴘᴀʀᴀ SDR2】·]¦!·•-)◗
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Claro, este SemiOC va a pertenecer a la clase 77-B y, posteriormente, al grupo de Remanentes de la Desesperación.
Pero entre esas líneas... Nos queda un suceso más. ¡Sí! ¡Stella habrá participado en el juego de matanza que transcurre en los sucesos del videojuego 〈Super Danganronpa 2: Goodbye Despair〉! Y aquí mismo procedo a explicar la adaptación en la que pensé.
Stella entra al juego de matanza, como todos los demás, sin conocer a nadie de antemano. Junto a Hajime, ella tampoco recuerda cuál es su talento, si ha de tener uno, y sus recuerdos del pasado son muy borrosos debido a sus problemas de memoria entre otras imperfecciones de su cerebro.
Como Ultimate Weapon que es, aquellos que jugasteis al juego ya podéis imaginar en cuál de los casos tiene protagonismo Stella... Así es, en el cuarto caso.
VíctimaS: Nekomaru Nidai. Stella.
AsesinoS: Gundham Tanaka. Stella.
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Los sucesos en este mismo caso transcurren tal cual se ven en el juego, solo que con la añadidura de este personaje, Stella. Tendrá sus interacciones, sus frases y sus movimientos dentro de aquel lugar llamada Funhouse. El momento donde hay cambio, es a la hora del asesinato.
Gundham, tal como sucede en los acontecimientos puramente canon, logra llegar a la sala que hay después de la Dead Room. Y allí... Encuentra la carpeta negra.
"Cómo activar la Ultimate Weapon".
En lo canon, la Ultimate Weapon se trata de aquella sala de Fresa (o de Uva) la cual se puede cambiar alternando entre esas dos opciones. Pues bien... En esta adaptación, la Ultimate Weapon es nada más ni nada menos que Stella, ¿verdad? Así que lo que Gundham Tanaka encuentra ahí, es precisamente cómo activar este Arma Definitiva para que use su devastación contra sus presuntos enemigos.
A partir de ahí idea su plan el criador.
Consigue que Nekomaru Nidai, o Mechamaru para algunos, acuda a esa misma sala rotatoria que puede ser o bien de Fresa o bien de Uva... Solo. Ahí se encuentra el criador... Quien ha citado indirectamente a esa persona a enfrentarse a su ɴᴜᴇᴠᴏ ᴘᴏᴅᴇʀ ᴏʙsᴄᴜʀᴏ, el cual se trata de la chica llamada Ultimate Weapon.
Stella y Nekomaru Nidai pelean. Al final, Stella consigue derrocar al gran robot, disparándole con el inmenso cañón de metal negro. Este disparo condensa tal poder, que es capaz de desmontar prácticamente a Nekomaru haciéndole chocar con una de las columnas dóricas y, por tanto, haciéndola caer al suelo. No impactó en la cabeza de Stella por poco. Nekomaru ha muerto, y ahora desprende de ese aceite por las partes mecánicas desmembradas.
Pero a Stella le queda aún un enemigo.
La lucha final entre el Arma Definitiva y Gundham Tanaka el Prohibido fue fiera y legendaria. Pero esa chica acabó deciendo a los sueños de Morfeo por un movimiento ágil del criador que la dejó inutilizada. Pero no muerta.
Este era el momento. Gundham seguiría los mismos pasos que en el juego canon utilizó en Nekomaru para, estando este inconsciente, elevarlo con la cuerda y hacerlo caer, creando su muerte... Solo que con Stella.
Así, a la mañana siguiente, los estudiantes que residían en la Jabberwock Island, encontrarían dos cadáveres. En el juicio se llegaría al secreto de la Ultimate Weapon, es decir, descubrirían cuál es la verdadera naturaleza de Stella, su compañera y cuyo Ultimate hasta entonces fue desconocido. El resultado de todo el juicio... Gundham Tanaka como asesino, votado y sentenciado por todos, ejecutado a manos de la mente maestra.
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